fbpx
Etapa 5. Astorga – O Cebreiro. 114 km

Etapa 5. Astorga – O Cebreiro. 114 km

Etapon. Nos hemos comido los dos puertos más duros de todo el camino en un solo día: Cruz de Ferro y O Cebreiro. 2000 metros de desnivel en 114 km. A costado, pero hemos llegado a las 8 de la tarde.

El despertar en Astorga ha sido infernal. A las 6 de la mañana un grupo de italianos se ha tirado media hora preparando las mochilas para salir. Por supuesto que nos han despertado y exasperado. Por si fuera poco, cuando hemos conseguido volver a dormir, unos jubilados, también italianos, han encendidos las luces para prepararse a las 7. Increible. Encima se han estado hasta cortando las uñas. Teniamos que salir a las 8 del albergue, y llevabamos desde las 6 despiertos. Menudas ojeras.

Nada más salir de Astorga, la ruta pica para arriba sin tregua, aunque con algún descansillo. La subida a Cruz de Ferro comienza en Rabanal del camino, y durante 5 km el terreno pica para arriba. La subida ha ido muy bien, siguiendo un ritmo constate. Incluso me he permitido el lujo de hacer un tramo por la pista, desde Foncebadon. Tras alcanzar la cruz, el terreno depara sus sorpresas, ya que aún quedan las rampas más duras. Por suerte, ya conocía el camino y no me he llevado ninguna sorpresa.

Cruz de Ferro, a 1500 metros de altitud

La bajada ha sido larguisima. Con Ponferrada a la vista, los km de descenso se deboran. En la entrada de la ciudad no hemos detenido en una tienda de bicis. Llevaba la rueda descentrada desde hace un par de días, y por fin he descubierto porque: tenía un radio roto. Por suerte, me han atendido al momento y casi no hemos tenido que esperar. Con la bici ya a punto, tocaba llenar la panza, y lo hemos hecho en un Mercadona de Ponferrada: viva el hacendado.

Tras días de calor y sol, a medida que nos acercamos a Galicia, las nubes son cada vez mas oscuras. Se nota que el tiempo esta de cambio, y es normal, en esta época del año lo raro es que nos no haya llovido nada. Y tuvimos aun mas suerte, ya que por la tarde, y de camino a Villafranca del Bierzo, nos libramos de una chapurrada de las de aúpa. Nada mas llegar al pueblo, nos encontramos al grupo de los cuatro maños bajo cubierto, a la espera de que escampara. Habían dormido en el mismo albergue de Astorga que nosotros, por lo que llevábamos coincidiendo una y otra vez desde el día anterior.

A partir de ese momento, ceso la lluvia y pudimos seguir pedaleando unos kilómetros mas. El objetivo de la jornada era a menos Villafranca, pero como íbamos bien, nos animamos a tirar un poco mas adelante, hasta Vega de Valcárcel, unos 20 kilómetros mas adelante. Durante un buen rato fuimos con nuestros nuevos amigos, los maños, que eran de Borja, del club de BTT del pueblo. Formaban un grupo variopinto, con un veterano, uno un poco mas joven, y otros dos aun mas jóvenes. La verdad es que echamos risas con ellos, eran bastante simpáticos.

No se si fue porque vi que ellos subían, pero me anime a subir O Cebreriro ese mismo día. Eran las 6 de la tarde, teníamos 2 horas y media para subir el puerto. Esta era una guerra individual, una lucha contra las paredes que nos encontramos. La anterior vez, cuando fui con Isusko, pagamos la novatada de subir por la pista,y fue una paliza, sobre todo por la calzada de piedra, un infierno. En esta ocasión, volví a liarla, ya que en vez de seguir por la pista, seguimos la antigua carretera: en mala hora. Los desniveles eran infernales, nunca había subido por tal pared.

Los primeros 3 kilómetros fueron soportables, conseguí llegar hasta el pueblo de La Faba. Pensaba que habria algun descanso o que el desnivel descendería, pero todo lo contrario, la cuesta no aflojaba. Al final, tuve que echar pie a tierra y tirar de la bici, ya que iba mas rápido y mas cómodo que pedaleando. Tampoco quería cebarme y acabar con alguna lesión de rodilla. Le dije a Jon que tirara para adelante, y me estaba esperando en el siguiente pueblo, La Laguna. En total eran 12 kilómetros de subida, y me restaban al menos 4. Como pude, pedaleando o tirando de la bici, conseguí llegar a O Cebreiro sobre las 8, dos horas después de empezar la ascensión.

A la tercera será la vencida, elegí mal las dos veces anteriores, ya que hay un tercer camino para subir: la carretera nueva. Con algún kilometro mas, pero con desniveles asequibles, de hecho, los maños subieron por ahí. Para la próxima vez, ya se por donde tirar. Después de sufrir, al menos ya estábamos en Galicia, con 560 kilómetros acumulados. Lleguemos con el tiempo tan justo, que no nos dio a tiempo ni a sacar una foto en el pueblo. Rápido al albergue, ducharse, y a cenar, que a las 10 cerraban la puerta. Al Menos cenamos como señores, un caldo gallego para entrar en calor y un contundente estofado de jabalí. Y hacia falta, a los 1300 metros que estábamos, hacia un frío para helarse.

Los comentarios están cerrados.