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Mes: marzo 2012

Etapa 3. Tardajos – San Nicolás del Real Camino. 110 km

Etapa 3. Tardajos – San Nicolás del Real Camino. 110 km

Etapa de transición para Jon y el globero. Tras el desayuno de torrijas del amigo Pablo, solo podiamos rodar como leones. Y asi fue. Desde Tardajos hay una constante subida, no excesivamente dura, pero durante al menos 15 km. Los hicimos con facilidad, pero reservando para lo que nos esperaba un poco más adelante: la pared de Castrojeriz. Un km a un desnivel medio del 12%, una tarrascada en toda regla. Te la encuentras nada más salir del pueblo, y te vas acercando con la incertidumbre de si seras capaz de vencer al muro. Un pulso a la gravedad. Excepto por 4 metros, consegui subir el resto, sufriendo, pero hasta arriba.

Tras la subida, continuamos rodando hasta la provincia de Palencia, una vez cruzado el río Pisuerga. La primera localidad palentina es Itero de la Vega, donde aprovechamos para comer un bocadillo de chorizo. Curiosamente, en este pueblo dormimos Isusko y yo en mi primer camino. Con la digestión en marcha, y 42 km ya en el zurrón, tocaba continuar bajo un sol de justicia. Al menos el canal de Castilla nos acompaño durante un buen rato. Daban ganas de bañarse, pero cualquiera se mete en esas aguas. Un par de horas después, arrivavamos a Carrión de los Condes. Unos pocos km más adelante nos esperaba uno de los tramos más odiosos del camino. 12 km en una recta interminable, que pica para arriba, y casi sin sombras. Un tramo duro, sobre todo mentalmente. Pero aún peor para los peregrinos que van andando. A nuestro par llegaron tres señoras francesas, que iban casi sin agua, y sufrieron bastante.

Ya habiamos recorrido 94 km, cuando pensabamos que estaba hecho, tuvimos que lidiar con varios repechos traicioneros, pero nada nuevo. A las 6 estabamos en San Nicolas, aparcando las bicis hasta la siguiente jornada, y con otros 110 km el zurrón. El albergue tenía buena pinta, y decidimos quedarnos. Todo un acierto, ya que estaba muy bien, e incluso hice la colada en lavadora, ropa limpia de nuevo. Se llama albergue Laganares, por si alguna vez pasáis por aquí. Por cierto, si notáis algo raro en los posts, megaparrafos por ejemplo, es porque los estoy escribiendo desde el móvil, que cuesta un rato, pero al menos lo puedo hacer a diario. Mañana, toca León.

Molinos cerca de Castrojeriz

Etapa 2. Haro – Tardajos. 110 km

Etapa 2. Haro – Tardajos. 110 km

Si la primera etapa la podemos considerar como toma de contacto, la segunda ha sido de adaptación al terreno. Trás rodar placidamente por carreteras comarcales, tocaba por fin hincarle el diente a la pista riojana. La comodidad se torna en dolor de culo por las piedras, del traqueteo martilleante de las pronunciadas bajadas, y como no, en dolor de riñon por las cuestas interminables. Pero el camino es eso. Una prueba a las fuerzas, y no solo físicas, sino de la cabeza: cuando el dolor aprieta o las piernas flaquean, tener la voluntad para sobreponerse. Dar siempre un poco más de lo crees que tienes. Y por esas pistas, rodando entre viñedos, llegamos hasta Santo Domingo, por fin en el camino francés. En esta localidad estuvimos hablando con un peregrino brasileño, de Río de Janeiro concretamente. Nos dio tiempo a hablar un rato de fútbol, de Romario sobre todo. Saliendo ya de Santo Domingo, y por delante, nos aguardaba una subida tendida pero constante hasta los 1100 metros del puerto de la Grajera. Hasta llegar a ese punto tocaba sortear infinidad de repechos, atravesando asimismo pequeños pueblos. Es increible ver la Rioja tan verde, todo un placer rodar por sus campos.

 

La Rioja también es verde

Tras unas horas de pedal, tocaba repostar la maquina, y que mejor que un plato de espaguetis con tomate y chorizo, energía pura. Belorado fue el lugar elegido. Asi ya estaba en condiciones de atacar el puerto. Con lorenzo apretando de lo lindo, volviamos al camino, y en una hora nos encontrabamos a los pies del puerto, dispuestos a darlo todo. Y tuvimos que hacerlo. Nada más arrancar, a 200 metros, tocaba echar pie a tierra y empujar la burra, imposible subir de pie por ese terreno. Por suerte duró poco y pudimos montar de nuevo. No se que fue mejor, nos aguardaba un repechon de al menos el 8%, si no era más. A sufrir. Poco a poco el terreno se fue suavizando y se hizo una subida más llevadera. Costó, pero por fin coronabamos. Supuestamente era casi todo bajada hasta Burgos. De camino nos detuvimos en el monasterio San Juan de Ortega a tomar una cocacola. Y en poco pasabamos por Atapuerca, pena no tener unas horas para visitarlo. A las 7 de la tarde ya nos encontrabamos en Burgos capital. Y cada vez que el camino cruza una ciudad, el peregrino tiene que armarse de paciencia. Casi una hora nos costo llegar a la catedral. Al menos la salida de la ciudad fue rápida. Nos plantamos en Tardajos a las 20:30, tras 7 horas de pedaleo para hacer 110 km, casi todos por pista. Lo mejos es que no estamos muy cansados, sino no estaría escribiendo estas palabras en el blog. En Tardajos nos encontramos con uno de los hospitaleros más majos que hasta ahora hemos tenido. Pablo, un joven de Madrid que nos trato a las mil maravillas, incluso desayunamos con el, torrijas caseras concretamente.

 

Monasterio de San Juan de Ortega, a las puertas de Burgos
Etapa 1. Laudio – Haro. 85 km

Etapa 1. Laudio – Haro. 85 km

Partimos de Laudio a las 11 de la mañana, cuando el sol empezaba a calentar el ambiente, ya de por si animado por la huelga. Teniamos como objetivo llegar al menos hasta Haro, y casi no lo conseguimos, pero bueno, mejor no me adelanto, todo a su debido tiempo. La primera parte de la etapa ha transcurrido de fábula: tras llegar a Orduña, la subida a la barrerilla ha ido muchisimimo mejor de lo esperado, con fuerza y a un ritmo constate. Pensaba que estaba en peor forma que en agosto, pero todo lo contrario. A eso de las 3 de la tarde, en el km 55, tocaba parar para comer. Nada mejor que un bocadillo cardinale en Pobes. En el único bar abierto del pueblo, aprovechamos para repostar con un jugoso bocadillo de tortilla, segun el dueño, todos sus bocatas eran de cardinale. No se si lo decía en sentido eclesiastico o por Claudia.

El bocadillo cardinale de Pobes

Indiferentemente de esto último, parece ser que el tio no puso todos los huevos en la tortilla, ya que me salio uno en la rueda. Y cuando digo huevo no exagero. Aún no me explico como pudo salir. Tras deshinchar un poco la rueda, al menos pude seguir, pero con la cubierta rozando la bici. Era cuestión de tiempo que cascara, pero habia que continuar, necesitaba una cubierta con urgencia, y el único sitio cercano era Miranda de Ebro. Asi que tuvimos que desviarnos del plan inicial, y seguir dirección Miranda, en paralelo a la autopista, en vez de conectar con el camino del interior en La Puebla. No tardo mucho en chafarse el invento, en Igay, a 10 km de Miranda, la rueda dijo basta y adios. ¡Menudo reventon! El globero de nuevo con problemas técnicos, y esta vez serios. ¿Como podria salir de esta? Gracias a que Jon tenía internet en el móvil, contactamos con una tienda de bicis de Miranda. Estaba abierta.

El asunto era como llegar a la tienda con la cubierta echa trizas y estando a 10 km. Por suerte, en el banco donde nos sentamos había una pegatina con el teléfono del taxista de la zona. Algún día contare la historia de nuestro amigo el taxista, menudo figura. En unos minutos estabamos en la tienda, Jon en bici y el globero en el taxi. Casualidades de la vida, el señor de la tienda había sido ciclista profesional, ¡y había corrido en la Ciclista Llodiana alla por el año 68! Nos tiramos un rato con él de cháchara, contando batallitas. Un placer encontrarse gente así por el mundo. Encima había trabajado en el peaje de Areta, incluso en Guardian. Si alguna vez paráis en Miranda, no dejéis de visitar Ciclos Cauvilla. Con la bici casi como nueva, ya solo nos quedaba arrancar para Haro. En una hora estabamos en la puerta del albergue, y en un rato duchados y dispuestos a cenar y ver el partido del Athletic. Una vez más tuvimos que hacer recena, ya que el filete que nos pedimos era minúsculo. Menos mal que en el bar de al lado había pincho pote, y engañamos un poco al estomago. Victoria de los leones y a sobarla. El primer día había dado para mucho.

Albergue de Haro
De nuevo de camino

De nuevo de camino

Caminante, se hace camino al andar, y en mi caso, al pedalear. Vuelvo a montar en la burra, esta vez en dirección a Santiago. Es la segunda vez que emprendo el camino francés, pero en esta ocasión, a diferencia de la primera, partiendo desde Laudio. También cambio de acompañante, Jon Campos sera mi compañero de fatigas. Si todo marcha como debiera, mañana haremos noche en Haro o Santo Domingo. Siempre y cuando la huelga nos lo permita, ¿acaso haran huelga los hospitaleros? Je, je, espero que no, por si acaso llevare la esterilla. Intentare ir narrando las aventuras o desventuras, si San Wifi lo permite.