Etapa 4. San Nicolas – Astorga. 118 km
Cuarto día de ruta, y a diferencia de otras anteriores, tengo las piernas casi como nuevas. En cambio, tengo dolorida la zona lumbar, lo normal tras tantas horas de bici. En lo que a la mecánica se refiere, la rueda trasera la llevo un poco torcida, pero me permite seguir pedaleando, solo roza un poco con las zapatas de los frenos. Y una vez puestos al día de mi estado y el de la burra, ya va siendo hora de que vaya narrando lo ocurrido hoy.
Esta ha sido la última etapa fácil. Tras pasar por Sahagun a primera hora, nos esperaban unos 60 km para llegar a León. Y los hicimos bastante cómodos. Sin grandes repechos, pero con toboganes constantes, sobre todo cerca ya de León. Por el camino nos detuvimos en el Burgo Ranero, una pequeña localidad en la que Isusko y el globero tuvimos una desagradable experiencia viendo un partido de España en el mundial. Pero bueno, no merece la pena gastar palabras para contarlo. La mañana se paso con rapidez y sin nada destacable que contar.

A eso de las 13:30 ya estabamos callejeando, a duras penas, por el casco antiguo leonés. Y es que estaba imposible de toda la gente que había. Es lo que pasa cuando coincide que es domingo de ramos, hace un día cojonudo y la gente sale a tomar tapas. Benditas tapas. Nos dio tiempo a tomar un par de ellas, y un bocata para afrontar el resto de la jornada. Durante ese rato, confirmamos que el exceso de querer lucir elegante, moderno y estupendo, lleva a las personas a hacer el mayor de los ridículos. Es lo que tienen los domingos por la mañana.
Con las pilas cargadas de nuevo, salimos dirección Astorga, el objetivo marcado para el día. Restaban aún 50 km. Bajo un sol de justicia, una vez más, algo increible para esta época del año, avanzamos casi sin parar hasta Puente de Orbigo. Bonito pueblo, en el que destaca sobremanera su imponente puente (de ahí su nombre claro). La anterior vez que pasé, estaban celebrando un torneo medieval, y es que el sitio da mucho juego. En este pueblo coincidimos con un grupo de cuatro maños, que nos pasaron el segundo día y no les habiamos vuelto a ver. Aprovechamos para cambiar impresiones con ellos en un agradable rato de charleta.

A pesar de que en perfil se nos presentaba un final llano, nos tocó pegarnos con un par de repechos de esos que parecen no tener fin, y más cuando ya llevas 110 km en las piernas. Sarna con gusto no pica.
Ya en Astorga, nos alojamos en el albergue municipal, que a pesar de ser de los grandes, merece la pena.