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Crónicas chinas. La previa

Crónicas chinas. La previa

Iniciar un viaje a China puede resultar una de las mayores experiencias de la vida. A priori, viajas con la mente abierta, y con la idea de aprender todo lo posible de una cultura tan diferente a la nuestra. A la hora de plantearnos esta aventura, teníamos dos posibilidades: organizado o por nuestra cuenta. Realmente teníamos dudas de poder movernos por nuestra cuenta, sobre todo por el idioma, pero todas las opiniones que leímos y escuchamos al respecto, hablaban de que no suponía un verdadero problema. Bueno, todo esto lo escribimos a priori, quien sabe si cuando acabe el relato tendré que editar estas palabras.

El hecho de no viajar en un viaje organizado, supone que tener que trabajar previamente cada una de las etapas del viaje. Las distancias entre ciudades, los medios de transporte, los hoteles, la forma de llegar a cada punto de interés.. En el caso de China, no me imagino plantarte allí sin nada previsto, ni reservado, en nuestro caso íbamos para tres semanas, y creo que es totalmente necesario. Supongo que si vas sin ningún tipo de prisa por volver, podrás perder todo el tiempo que quieras, ya que el hecho de no tener mirados los trenes, por ejemplo, te puede hacer quedarte uno o dos días mas en una ciudad. Con todo lo que hay por ver en China (tuvimos que descartar un montón de sitios), a mi personalmente no me gustaría dejar de visitar un lugar por no tener reservado un billete de avión o de tren.

Increible paisaje en Yangshuo

A fin de cuentas, es un trabajo concienzudo, pero que recomiendo, ya que te ayuda a empaparte poco a poco de su forma de vida. En mi caso, la guía Lonely Planet ha sido la mejor ayuda. Jugo a su favor el hecho de que vienen todos los nombres en chino, lo que te puede ayudar a la hora de encontrar un lugar o explicar a un taxista a donde quieres ir. Fue todo un acierto, ya que contiene un montón de valiosa información: hoteles, autobuses, vuelos, lugares de interés, etc. Con todo eso que fui recolectando, mas lo poco que encontré por internet, prepare un guía propia, con la información de cada lugar que visitábamos, la ubicación de los hoteles, como llegar a los aeropuertos, a las estaciones de tren. Asimismo, Juantxu y Cristina nos aconsejaron sobre que debíamos hacer en Beijing: que visitar, donde comer, como movernos, trucos para el regateo, con los taxistas… La primera parte de la guía nos la hicieron practicamente ellos. En definitiva, llevábamos los deberes hechos a China.

Típico bicicarro chino

A la hora de coger los billetes de avión, optamos por volar con Air China, haciendo escala en Frankfourt. Nos pareció la forma mas rápida y económica de volar a Beijing. Si se reservan con mucho tiempo de antelación, salen muy baratos, siempre tendiendo en cuenta el tipo de vuelo que es, en el que atraviesas medio mundo.

Y en eso que paso la boda, en la que disfrutamos como enanos, y llego el día de partir. El lunes 21 de mayo de 2012, nuestra vuelo destino Frankfourt despegaba a las 14:25 horas de Loiu. Por delante, 14 horas de viaje. Coincidencias del destino, en el mismo vuelo nos acompañaba el Aita de Tati, que también se desplazaba hasta China, en su caso por trabajo. Y ahí nos fuimos los tres de Laudio hasta Beijing, donde separamos nuestros caminos tras volar mas de 5000 km. Rite se nos iba para Chengdu, y nosotros nos quedábamos en la capital, donde comenzamos el relato de las crónicas chinas.

Durante las siguientes tres semanas, visitaríamos Beijing, Datong, Pingyao, Xian, Fenghuang, Chengyang, PingAn, Yangshuo, Hong Kong y Shanghai.

P.D. El diario lo he ido escribiendo durante el viaje, ya que teniamos tiempo libre mientras viajabamos de un lado a otro. Nos ha sido imposible ir actualizando el diario a medida que cruzabamos China, ya que WordPress esta censurado, asi como Facebook o Twitter. No es en vivo ni en directo, pero al menos recoge lo que hemos ido viviendo.

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