DIA 3. De Castelnau a St.Jean de Thurac
Al final he salido vivo de la noche infernal. Me ha costado dormirme por el calor, pero era necesario, tenía que secar la ropa. Y al final, objetivo cumplido, se han secado tanto maillot como el culotte.
Si la mañana anterior me levante tocado de las rodillas, hoy me noto desde el principio que tengo los cuádriceps como piedras. Hoy me cuesta un poco más ponerme en marcha, la verdad es que no tengo mucha prisa, tengo 75 km por delante, y no creo que me cueste mucho hacerlos. El objetivo de hoy: llegar al Pollo en Bici, una antigua casa-esclusa transformada en albergue para bicicleteros.

A las 9:30 ya estoy saliendo con la burra en busca del canal, esta vez me se el camino, por lo que ha sido sencillo llegar al mismo. Voy haciendo los km con cuentagotas, ni a tope, ni tampoco en un ritmo globero. La verdad es que no sé a qué velocidad estoy rodando, el cuentakilómetros no funciona desde ayer, pero no pasa nada, los km están marcados en el suelo, uno a uno. Encima, en cada puente o esclusa, te recuerdan los km que llevas recorridos en este canal de Garona, por lo tanto, desde Toulousse. Lo que puede parecer una ayuda, termina siendo un suplicio, ya que me cuesta bastante entrar en calor: las rodillas y los cuádriceps no terminan de cogerle el punto al camino. Por momentos, tengo la impresión de que la pista es cuesta arriba, y sí que pica un poco para arriba, pero no debería suponer problema. Por suerte, el día está bastante nublado, pero aguanta la mañana sin llover. Termino la primera parte de la etapa en Moissac, en total, 45 km mañaneros.

El pueblo es bonito, encima es día de feria, y hay un montón de artistas exponiendo sus cuadros o esculturas en la plaza del pueblo. Me siento en una terraza, junto a la iglesia, con una entrada impresionante (no se para que estudie historia del arte en el insti, ya no me acuerdo del nombre concreto). En este pueblo se cruza el camino de Santiago y se ven peregrinos por todos los sitios. Buenos recuerdos para el globero. Después de un par de horas, en las que doy buena cuenta de un melón con jamón y un magret de pato, cojonudos por cierto, me dispongo a reemprender el camino. Menos mal que no tenía prisa, han tardado casi una hora entre el primer y segundo plato, me lo he tomado con calma, me quedaban 30 km para la tarde, y tampoco quiero llegar muy pronto.
El tiempo está de cambio, y el sol empieza a asomarse entre las nubes, lo que me recuerda que tengo que llenar los botellines. Resulta curioso, creo que lo he comentado en otra entrada, que sea casi imposible encontrar agua. En Moissac, he buscado y rebuscado por el centro para encontrar una tienda en la que encontrar agua, ya que lo de las fuentes públicas es un cachondeo, no ves una ni por asomo. Pero, o casualidad, he encontrado antes una fuente que una tienda, increíble.

Con las reservas de agua completas, es hora de darle al pedal. Tenía miedo de ver como respondía el cuerpo tras un par de horas de parón, pero ha ido mucho mejor. Me pasaba lo mismo en el camino de Santiago, por las mañanas me costaba mucho entrar en calor, por las tardes, en cambio, iba como nuevo. Y hoy me ha pasado exactamente lo mismo. Me ha molestado un poco el culete, lo normal después de tantos kilómetros, pero he rodado muy cómodo. Incluso he ido levantando el pie del pedal.
En un par de horas, he llegado al Poulle at Vello. Es una especie de albergue, con una habitación común para cuatro personas, que por suerte, esta noche es toda para mí (la noche anterior estaba completa). Las chicas que llevan el sitio parecen un poco frikis, pero son simpáticas. La casa está junto a una esclusa, y la han reconvertido en albergue, antes era una casa-esclusa, seguramente en su día habría una persona encargada de la misma.
Repito la rutina de cada día: al lavabo de la habitación y a darle al chimbo, lo único bueno es que ya no hay rastro del barro, tan solo tengo que quitar el olor a sudor. Limpio como en la lavadora no queda, pero al menos da el pego. Y tras darle al frote, me bajo a la terraza a tomar algo. Resulta que no hay wifi, por lo que me saco una cerveza blanca, y me paso un rato escribiendo el resumen de lo que ha pasado en el día de hoy. Ha sido un día muy tranquilo, no ha pasado nada raro, y me he dedicado simplemente a rodar.

Esta parte de la ruta está toda asfaltada, no tiene nada que ver con el canal de Midi. Tengo la sensación de que si el primer día no hubiera tenido tantos contratiempos, hubiera podido terminar la ruta completa, sin tener que trampear con el tren. Hoy podía haber hecho muchos km más, sobre todo por la tarde, pero al tener los sitios para dormir reservados, no tengo margen de maniobra y me tengo que ajustar al guión.